Claudia Llerena

Claudia Llerena lleva en su sangre una corriente de inspiración poética que fluye de la familia Gamboa –dinastía que vamos desgajando en esta obra–, de la familia Llerena y su abuelo José Llerena Peláez (1895-1943), médico y escritor, y de la familia Brannon: su tía abuela fue Carmen Brannon Vega,28 más conocida como la famosa poeta salvadoreña Claudia Lars, de la cual Claudia heredó con orgullo su nombre. Es importante mencionar que Claudia Lars pertenece a la estirpe de las grandes poetas de nuestra América, la lírica femenina de comienzos de siglo XX que nos dio a Gabriela Mistral, Alfonsina Storni y Juana de Ibarbourou.

Claudia nació en El Salvador el 14 de mayo de 1957. Su padre, José Llerena Gamboa, médico, hombre sensible y humano, heredó de sus padres el amor por la poesía y llenó el hogar de versos que declamaba con pasión, ya fuera columpiándose en la hamaca familiar con alguno de sus hijos, o frente a amigos y familiares.

El compromiso social de José Llerena Gamboa, que nacía de su contacto con sus pacientes menos favorecidos, lo acercó a los pensamientos sociales demócratas de mediados de siglo XX en El Salvador y lo puso en la mira de los sectores más conservadores de la sociedad salvadoreña. Eran tiempos de la Guerra Fría y toda posición de conciencia social era tachada de extremista. José, como su padre José Llerena Peláez, muy cerca de perder la vida en diferencias políticas y antes de hacer peligrar a su familia, encerró entre las puertas de su casa sus profundas convicciones democráticas y de conciencia social.

Claudia, educada en colegio de monjas, atrapada entre las presiones sociales y familiares tuvo que aplacar la rebeldía que emanaba de su corazón. Se casa muy joven, a los dieciséis años, y parte vivir a Austin, Texas, en los Estados Unidos, donde convive tres años con su esposo Guillermo Morán y tiene a sus dos hijas: Claudia y Camila. Su matrimonio se termina muy pronto y regresa a El Salvador a vivir en casa de sus padres, dispuesta a estudiar medicina.

Pero el destino le tenía otros planes y le atraviesa en el camino a su segundo esposo: Arturo Lara, con quien tiene a Arturo José y a Maríalicia. Con sus dos nuevos hijos muy pequeños y empeñada en hacer su carrera profesional, Claudia estudia psicología en la Universidad Católica – la UCA – de El Salvador y se gradúa.

Su práctica profesional la lleva al campo de la sicología organizacional, en el que se destaca por su capacidad como consultora de empresas en el área de recursos humanos y por su talento para dictar seminarios motivacionales. Y como la vida abre puertas en los momentos en que el corazón necesita nuevos vientos, el diario La Prensa Gráfica 29 le ofrece, en el 2002, ser columnista editorial; Claudia decide dar el paso, de no retorno, por los caminos de la literatura.

Claudia se lanza a sacar de sus entrañas los sentimientos y pensamientos, que se pelean por emerger de sus manos, para plasmarlos frente a sus lectores de los sábados que poco a poco se van volviendo su creciente club de fans. Las cartas de sus lectores la tocan profundamente y la motivan y sus editoriales comienzan a palpar las fibras íntimas del dolor social de su país:

No puedo soportar imaginarme a esos seres sufrir más, a los trabajadores que dejan el sudor de su frente en las calles de mi país, sin un amparo digno para su bienestar. No puedo dejar de pensar en nuestros humildes y fantásticos operarios, en nuestros niños y niñas, en esos ancianos… En fin, en nuestros hermanos que soportan esas dosis profundas de dolor y que gritan desesperadamente para que exista una solución. Recorro imaginariamente sus escenarios y sólo puedo ver que los días y las noches se hacen largos, interminables, cuando se sufre y no se tiene la debida protección. Y en esta noche sin luz, en este momento de la vida de los salvadoreños, le pido a Dios que despierte esa conciencia, que mitigue ya, muy pronto, el llanto de los que tanto están sufriendo en mi país.

Las editoriales prosiguen:

Después de tanta ingratitud yo me pregunto: ¿Podrán las guerras y los delirios de poder destruir lo que se ha logrado edificar y construir? Y de inmediato me respondo con convicción que no. Mientras existan personas como tú que no dejan morir sus alegrías, mientras existen seres que luchen con valentía y ética por conquistar en esta historia la paz y la justicia y velen por esa dignidad que se ha de valorar.

Frente a su pluma comienzan a pasar una y otra vez los dolores sociales de su gente:

Visualizo una fila de seres importantes para mi país, quienes se sitúan frente a mi tintero y me dictan uno por uno sus sentimientos, deseosos están de ser escuchados, de ser apoyados. En aquella casuchita cercana una triste mirada me cuenta tantas cosas: Sus historias son largas y en su aliento no existe la esperanza. Es un niño de escasos siete años. Con cautela me acerco, y al extenderle mi brazo me empieza a narrar esa vida de espanto, de miseria, de angustia… Su mirada es fugaz y en su minúsculo cuerpecito se cuentan tan fácilmente sus costillas. Sí, las costillas del hambre de mi propio país. ¿Qué estamos haciendo por ellos?

Sus artículos se vuelven cada vez más incómodos para las directivas del diario y Claudia decide apartarse de sus editoriales después de dos años, en el 2004. Dentro de ella hierve un compromiso con su pluma y con su país. Claudia toma las carreteras y los caminos de su patria, y busca en los pueblos y caseríos a la gente sencilla que lleva en su sangre las costumbres y los valores de un pueblo de hondas raíces indígenas y de profunda tenacidad campesina.

Se entrega frenéticamente a escribir Por siempre…. El Salvador y en su primera edición, publicada en 2006 y apoyada por una institución financiera, salen seis mil ejemplares en una preciosa edición que acompañan los dibujos de Marina García Prieto y el impecable diseño de Diego Brito. La Presidente Ejecutiva del Banco Salvadoreño, María Eugenia Brizuela de Ávila, escribiría:

Y es que, absortos por lo cotidiano de los días que transcurren velozmente y enfrascados en el trabajo que nos dignifica, a veces dejamos de lado la conciencia de los valores e inigualables rincones de nuestra patria, esa que nos ha visto nacer, que ha visto pasar generaciones y que ahora ve a una renovada nación que crece y se proyecta. En ese sentido, para Banco Salvadoreño cobra aún mayor importancia el patrocinar orgullosamente este bello libro, cuando trata de nuestra historia, de nuestra cultura, de nuestra gente.

Claudia, empeñada en hacer que los personajes de su libro, partiendo del abuelo Don Goyo y Doña Fina, cuenten sus historias, compartan sus valores y sus tradiciones con los migrantes salvadoreños, presenta su libro dentro y fuera de su país, para ello viaja a San Francisco y Los Ángeles, en los Estados Unidos; a Vancouver, Canadá; a Managua, Nicaragua.

Dentro de la narración de la historia Claudia inserta varios poemas que atraen al lector y lo llevan a tener una conexión directa y única con la autora. Esta técnica de prosa salpicada de poesía se hace más evidente en su segundo libro Horizontes de Cristal, presentado en septiembre de 2007. El periodista Guillermo Vaquerano del diario El Mundo de El Salvador escribiría:

La psicóloga de profesión Claudia Llerena ofrece al país su segundo libro denominado Horizontes de Cristal, una prosa que rescata los valores para una convivencia armoniosa entre los seres humanos. Este es un material que ayuda a conectarse con el amor fraternal y es para los pequeños lectores un generador de paz.

Con la literatura exigiéndole dedicación y compromiso, Claudia deja a un lado la psicología organizacional y muda su práctica psicológica a su casa, atiende a un número reducido de pacientes y dirige sus seminarios hacia el desarrollo y la transformación personal, talleres vivenciales que despiertan el corazón y lo hacen presente en la vida diaria de todos y cada uno.

Claudia tiene una serie de libros inéditos, como Carmín (2008), obra que ha sido escrita pensando en los jóvenes. Es la historia de una joven que persigue la felicidad que un intruso le robó. Aprendiendo de ti (2008) retoma esos seres de luz que caminan a nuestro lado iluminando con su sabiduría nuestro mundo. El último castillo azul (2009) pretende ayudar a jóvenes y adultos a interiorizar la fantasía en sus mundos reales y ser una guía hacia los valores, fundamentales para la época tan crítica que vivimos.

Además, Claudia trabaja en Arcoiris, una enciclopedia que ha sido creada pensando en los niños y que consta de siete tomos en los que maneja cada temática de una forma nueva, atractiva y muy creativa. Otra obra que pronto aparecerá terminada es Nuestros días… quizás, que retrata la crisis universal de valores y la deformación de la realidad de los medios de comunicación que tanto nos influencian.

No sabemos si hay en el horizonte cristalino de sus emprendimientos literarios un libro de poemas que agrupe sus versos, como la selección que traemos a continuación. En la mayoría de sus poemas vemos como Claudia casi nunca deja de lado la misión que en prosa la hace sentir como un estandarte que debe llevar un mensaje por la recuperación de los valores de paz, bondad, ingenuidad, pureza y la búsqueda de un mundo más amable para los jóvenes, que les despierte un sentido humano de espiritualidad y les marque la senda hacia un mejor destino.

 

Nota:
Esta reseña fue escrita por Hugo Cuevas-Mohr luego de varias entrevistas telefónicas, de agosto a octubre de 2009. Los poemas a continuación fueron escogidos entre los que aparecen en los libros de Claudia y en una serie de poemas que nos facilitó.

28 Carmen Brannon fue hija del poeta irlandés Peter Patrick Brannon, que emigró a los Estados Unidos y de trabajo en El Salvador conoció a Manuela Vega, quedó prendado y estableció su hogar, de donde nació Carmen (Claudia Lars) y su hermana María Elena Brannon, abuela de Claudia Llerena.

29 La Prensa Gráfica y El Diario de Hoy son los dos periódicos de más alta circulación en el país.

 

BIBLIOGRAFÍA

  • Por siempre…. El Salvador, Diseño Gráfico Luis Diego Brito, Ilustraciones Marina García Prieto, Impreso por Artes Gráficas Publicitarias, 2006, 1era edición, 230 p.
  • Horizontes de Cristal, Diseño Gráfico Luis Diego Brito, Ilustraciones José Roberto Llerena Arce, Marina García Prieto, Impreso por Artes Gráficas Publicitarias, 2007, primera edición, 112 p.
  • Carmín (2008), inédito
  • Aprendiendo de ti (2008), inédito
  • El último castillo azul (2009), inédito
  • Arcoiris (en producción)
  • Nuestros días… quizás (en producción)
  • Sitio en el Internet: www.claudiallerena.com

 

La Poesía de Claudia Llerena

 

Nostalgia

Adónde se fueron aquellos días…
cuando de niña, veía redadas de golondrinas.
y los hermanos cenzontles, ¿adónde es que se esconden?
Ya sus notas no vibran en sus sauces llorones…

A dónde están esos valles y las laderas…
que se llenaban de flores en cada primavera,
sobre los que enhebrando cometas, multitud de cipotes,
respirábamos ese aroma a libertad…

¡Ah, libertad! risas, sueños…
sensaciones de enorme felicidad,
son memorias que vienen al fondo de mi alma
y aunque sea un instante, la colman de esperanza…

El tiempo ha transcurrido…
y sola, sobre esos mismos valles,
solo que sembrados por muros y enormes barreras,
observo temerosa el corazón de mi patria.

La tristeza me invade,
al ver morir a ese corazón tan maltratado.

No hay aves, ni notas musicales que activen sus arterias,
predomina un solo eco que ciega,
que espanta…
el de las bombas.

Del libro Por siempre…El Salvador

 

A Mis Padres

Son sus manos que saben arrullar,
las que envuelven con ternura en el hogar.
Las que arropan como ningunas otras
y las que dulce y suavemente me acarician.

Son sus labios los que saben besar.
Los que ríen cuando alegre he de estar,
los que entonan las más bellas melodías cada noche,
antes de irme a acostar.

Son sus ojos los que brillan,
los que siguen cada paso y me vigilan,
los que buscan evitarme las espinas,
y los que lloran si estoy triste..

Él y ella son los que me cuidan.
Los que enhebran mil inventos.,
los que juegan a mi lado marionetas,
y los que con acuarelas, pintan mis días.

Si de pronto me resbalo,
aprendiendo las lecciones de la vida,
son mis ángeles custodios
y ellos son los que me animan.

Mientras aprendo, gradualmente a caminar,
me van mostrando la gama de valores a insertar.
Me entregan sus pinceles para que pinte,
y, cuando dibujo., respetan mis matices,

Mientras me cuentan sus secretos,
atento estoy a ellos,
y cuando me hablan del amor, y del invierno,
yo aprendo.

Y cuando esto sucede, ya ellos están viejos.
Entonces, debo acuñar todo lo bueno
y comprender que no he venido a juzgarlos,
sino que a bendecidos por ser grandes maestros.

Del libro Horizontes de Luz

 

Ayúdame, Señor

Es mi hija la que gime y se debate por la vida.
Ella es flor que aún germina y que guarda rica miel,
es quien ríe cuando llego fatigada del trabajo,
y sin ella, con todo esto, ¿qué he de hacer?

Sana su corazón, y ayúdale a mi niña, buen señor,
sé tú la savia sanadora que circula en sus arterias,
haz el milagro y devuélvela completa, como era,
no te apartes de ella, que sin ti no hay sanación.

Disculpa que hasta hoy me recuerda que existes.
En mis penas mis hondas te he tenido presente,
y en mis gozos la euforia me ha apartado de ti.
Excúsame, mi Dios, no me abandones hoy.

Del libro Horizontes de Luz

 

La Creación

Que aparezcan las estrellas y que, al lado de la Luna, iluminen,
para que los niños las tengan de linternas antes de irse a soñar.
Que en las noches las hadas y los ángeles me lleguen a arropar,
Cuando el frío y el sereno sean intensos y los hagan temblar.

Que haya un padre y una madre responsables,
esperándoles con ilusión.
Que ellos sepan discernir lo que un niño y una niña
necesitan para vivir,
que comprendan el milagro que he legado
y que he puesto en sus manos,
que lo nutran con ternura
y que en su hogar vivan en Paz.

Que brote la primavera en la Tierra
y que los duendes coloreen mis claveles,
que le agreguen a los nardos, jazmines,
camelias rica esencia.
Que las rosas de mil pétalos germinen,
para que las admiren y acaricien,
que las mariposas revoloteen
y el colibrí juegue a esconderse entre jardines.

Que los árboles floren
y que den frutos colorados con almíbares,
que sus mieles empalaguen a los niños
que se suben a sus ramas a cortarlas.
Que allí viva el pajarito,
que haga su nido la ardilla
para recibir a sus hijitos,
y que ellos sean los encargados
de filtrar el aire puro que a todos les envío.

Que en el día sea el Sol
el que provea al planeta de calor,
que caliente cada semilla
que ha sembrado el legendario labrador.
Que mantenga calientitos al pollito,
al venadito y a aquel niño desnudito,
y que les bañe con su luz
resplandeciente de salud.

Del libro Horizontes de Luz

 

En Aquella Casita

Es en aquella casita de teja
en la que el tunquito
busca la tierra para dar una y mil vueltas.

Es en aquella casita de adobe
que nos da la tierra,
en la que el pajarito hace su nidito.

Aquella casita, que tiene
un su taburete, hamaca y tapesco,
y el patio más bello que es la madre tierra,
con árboles grandes y frutas que cosechan.

Su mata de huerta,
que sirve de buen alimento.
Su arroyuelo fresco,
que aviva el cultivo.

Un verde esmeralda
que siembra mil sueños.
Y en esa casita sencilla,
la Juana y Felipe,
son más felices que en la capital.

 

Neluayotl 30

Mientras eres joven, cultiva tu alma,
lee algo nuestro, tal vez el Popol Vuh…
Escucha el pito, la flauta, el tambor,
y si puedes aprende la música de El Salvador.

Mientras seas joven, haz un capirucho de morro,
pero juega y divierte a algún niño con él…
Vuela las piscuchas entre el cafetal
y ama a tu país, pues si no tú, ¿quién lo hará?

 

Koskatlan 31

Verso para mi Salvador

De ellos antes… pero la misma tierra,
la misma que florecía en cacao,
la que tranquila y muy agradecida
bendecía al Dios Sol y a la madre naturaleza.

La mismísima tierra, sobre la que ellos…
con el pito y el ritual a sus dioses, a sus siembras,
cantaban al unísono a Tlaloc,
celebrando con el Dios del maíz por sus ofrendas.

Tiembla y retumba la mismísima tierra,
vienen extraños a llevarse la miel de sus cosechas,
explotan furiosos sus volcanes, cambia la geografía…
y a ellos los despojan de sus pertenencias.

Ya no se adora a los dioses, se adora al santo.
Usan la cofradía para hablar castellano.
Y entre hispanos e indígenas brota una nueva raza,
que hereda la dulce melodía de la flauta.

La misma tierra… sobre la que brota el salvadoreño,
que en su alma encierra la candidez más pura,
la magia y la voz de una leyenda
y una fe ciega en su santo patrono.

Grandioso Señor, el Salvador del Mundo.
A tus pies me arrodillo y te imploro:
que en la tierra que ahora caminamos,
se cultive la paz y el amor entre todos…

 

Océano y Arena

Él la besa
la acaricia
le da vida.

Ella firme
le recibe
sus caricias

Le hace olas
con espuma
que suavizan

Ella pronto
las absorbe
saladitas..

Él sonríe
y le manda
caracoles

Ella viste
sus cristales
y sus conchas

Él ordena
que le tallen más estrellas

Ella ríe
muy alegre y se las pone

Él empaca
en la botella
un mensaje

Ella Alegra
y muy rápido
lo abre

Él la observa
y suaviza
su marea…

 

30 Su título en nahuatl significa raíz, base, fundamento.

31 Su título en nahuatl significa lugar junto a los diamantes o cosas preciosas.