Margarita Gamboa Carballo

Margarita Gamboa Carballo nació en El Salvador el 22 de febrero de 1899. Fueron sus padres Paulino Gamboa Herrera, hermano de Isaías, y Delfina Carballo. En 1910 su padre retornó a la tierra natal en compañía de su esposa y de sus hijos.23 Realizadas las primeras letras, Margarita fue matriculada en la Normalde Cali, en donde se distinguió por su inteligencia y dedicación al estudio; allí obtuvo el grado de institutora superior. En el campo de la docencia fue profesora de castellano, materia que aprendió en la famosa gramática de su tío y educador de renombre Francisco Antonio Gamboa. Durante muchos años fue una de las mujeres más influyentes en el desarrollo social, político e intelectual en Santiago de Cali.

En su columna “Reportaje Relámpago” que escribió el periodista Jaime Correa López para el diario Occidente de la ciudad de Cali, le dedicó el 31 de marzo de 1988 las siguientes palabras en un escrito que evoca su vida, su obra y su legado familiar:

Transmitió sus conocimientos, en el área escolar, a muchas damas sobresalientes en una sociedad en desarrollo. Con María Perlaza, Ana de Domínguez y Bernabé Zapata fue una de las profesoras fundadoras del Liceo Benalcázar, de sólido prestigio docente.
Como poetisa de renombre recorrió Suramérica ofreciendo recitales. Por los intelectuales de su generación fue calificada como “mujer de avanzada”, equivalente a una primera apertura hacia la liberación femenina, pero sin abandono de la dignidad y las buenas costumbres.

A propósito, en el año de 1935, cuando en nuestro país la mujer permanecía en un estado de aislamiento y padecía aberrantes discriminaciones, en la emisora La Voz del Valle, Margarita Gamboa fundó y dirigió La hora Femenina. Sus orientaciones, inquietudes y enseñanzas, así consta en diversas publicaciones periódicas, llegaron a todos los hogares de la comarca vallecaucana en forma sencilla y convincente. Luchando contra un medio totalmente hostil, procuró la transformación de la mentalidad femenina; encaminó la actividad de la mujer por senderos de una más decidida participación en la vida pública y agitó ideas que la condujeran a la reivindicación de sus derechos.

Margarita Gamboa había nacido poeta. Sabemos que en su adolescencia susurró tiernos cantos de amor y se reveló como una poetisa de las más finas calidades. Desde entonces se destacó como una de las poetisas de vanguardia y como una mujer que supo bordar las ilusiones con el hilo cintilante de sus versos. Aun más, alguien escribió: imprime a sus versos todo el fervor de la vida y todo el arrebato de la pasión y de espiritualidad que rozan los sentidos con sus labios febricitantes, con sed de ilusión y de armonía.

En el número 12 del año III, la revista mensual ilustrada Ariel publicada en Enero de 1923 en Guayaquil, Ecuador, y dirigida por el escritor e historiador Benigno Checa Drouet, aparece un evocativo artículo sobre Margarita escrito por Paul D’Isnard, en el cual comenta entusiasmado: Sus versos –primoroso enjambre de impresentidas ternuras– nos dicen de su delicado sentimentalismo y de su perfecto dominio del arte magno. Ella no necesita del abejorrado collar de la métrica clasicista: vierte a raudales la delicada armonía de su inspiración inagotable en las estrofas libres, como las alas de un ruiseñor, que se extienden y se elevan a los sidéreos ámbitos ilimites, en una exaltación de omnipotente grandeza.

Además, Margarita Gamboa sobresalió en el difícil arte de la declamación. Quienes tuvieron la satisfacción de escucharla están acordes al decir que fue una declamadora admirable y que dio pruebas palpables de su dicción e interpretación del sentimiento de nuestros más excelsos poetas: José Asunción Silva, Porfirio Barba Jacob, José Eustasio Rivera, Guillermo Valencia, y sus coterráneos Jorge Isaacs, Carlos Villafañe y Ricardo Nieto. En este sentido, son múltiples los comentarios hechos en diversos periódicos y revistas de Cali y de otras ciudades, en donde dejó oír su voz melodiosa y deleitó a públicos que le tributaron calurosas ovaciones: Armenia, Manizales, Palmira, Tuluá, entre otras.

En entrevista realizada para el documental Los Gamboa: Una Dinastía de Poetas su nieto, el poeta Hugo Cuevas-Mohr, hizo los siguientes comentarios sobre su abuela:

De mi abuela Margarita, mami, como la llamamos en familia, tengo un recuerdo muy vivo, de oírla declamando, ya mayor… Recuerdo cómo traía de la memoria cada verso, y con su voz cadenciosa, una voz muy linda, nos recitaba en las reuniones familiares; esos momentos fueron muy impactantes para mí.

Margarita Gamboa fue una poetisa de alto vuelo, dueña de una esmerada cultura, que siguió la tradición de sus mayores y realizó una ponderada labor en bien de las actividades culturales y de la mujer vallecaucana. Fue objeto, así mismo, de merecidos reconocimientos, aplaudida en muchos auditorios y se le rindieron homenajes dignos de sus quilates intelectuales y de su estirpe.

Margarita Gamboa, temperamento poético sentimental, sensible y sensitivo, falleció en Santiago de Cali el 13 de junio de 1991, es decir, cuando le faltaban pocos años para cumplir el centenario de su nacimiento. De su matrimonio con Elciario Cuevas tuvo cinco hijos: Óscar, Graciela, Mireya, Hugo y Ángela.

De su inspiración nos quedan tres libros: Doce poesías, en recuerdo de uno de sus antecesores, su tío Francisco Antonio Gamboa, Plenitud y Cien Años de Poesía (Editado en su Memoria por su hija Angela). Son cofres líricos de inestimable belleza y seducción. En algunos de sus poemas apreciamos todo el fuego, la delicadeza y el refinamiento de la manifestación erótica.

A nuestro parecer, Margarita Gamboa es la precursora de la poesía erótica en nuestro país. Como lo vamos a ver, con su nombre amanece en las páginas de la lírica colombiana la floración erótica en su más sentida y sublime expresión. De ese erotismo encantado en las fuentes del amor que nos embriaga y vivifica.

23 Margarita recordaba siempre la llegada a Colombia a los once años, con su familia. Remembraba la llegada al puerto de Buenaventura y el trayecto a Cali hecho parte en mula –los arrieros llevaban niños en cajones a ambos lados del lomo del animal– y parte en tren . Recordaba el impacto de llegar a un “pequeño pueblo” a diferencia –en esa época– de la ciudad de San Salvador, y el sueño de sus padres de vivir en El Mameyal.

Bibliografía

  • Doce poesías, Cali, 1962
  • Plenitud, Cali, 1983
  • “Páginas Poéticas” – Lírica Colombiana: Margarita Gamboa, Paul D’Isnard, Revista Mensual Ilustrada “ARIEL”, Número 12 , Año III, Guayaquil, Ecuador, 1923
  • “Elogio del niño” y “Niño triste”, en Atlas poético de Colombia – Valle -, Selección, Introducción y notas de Gerardo Rivas Moreno, Ediciones “Prensa Colombiana”, Cali, 1994, págs. 64 – 66.
  • “Reportaje Relámpago”, Jaime Correa López, Diario Occidente, Cali, 31 de Marzo de 1988 “Margarita Gamboa: Precursora de la poesía erótica en Colombia”, en Margarita Gamboa: Cien años de amor, Vicente Pérez Silva, Talle- res Gráficos de la Asociación de Mujeres Cabeza de Familia, Cali, octubre de 1999.
  • Los Gamboa: Una Dinastía de Poetas, Documental realizado por la FUNDACIÓN VERSO A VERSO. Cali, 2003

Poesías de Margarita Gamboa